Un país que se alardea de ser de los más modernos, de ser la cuna de la democracia, de ser el arquetipo del mundo moderno sigue tan atrás como la vieja Roma, dónde los esclavos eran arrojados al coliseo para que pelearan contra leones para regocijo de los pudientes de la época.
Un presidente que traía nuevos aires de cambio, que prometía cambiarlo todo, lleva un poco más de un año de presidente y no ha sido capaz, de momento, de hacerlos efectivos.
Hoy en EEUU se ha consumado otro asesinato y, no me refiero, que también, al personal. También hay un asesinato a todo en lo que creemos.

En el año 2002 dos "personajes" (por llamarlos de alguna manera) atemorizaron a la ciudad de Washington, con un total de 10 muertas, una cifra, sin duda, excesiva. Pues bien, siete años después John Allen Muhamad, producto de la factoría bélica militar de EEUU, en compañía de un, entonces, menor de edad, será de madrugada ejecutado.
Tenían un juego... "una bala, un muerto". Y así lo hacían. No obstante, el hecho de infringirle sumo castigo me parece rebajarse a su nivel. Supongo que se lo tenía bien merecido, supongo que era lo que los familiares de sus 10 víctimas deseaban a más no poder, pero no se hasta que punto merece la pena... es rebajar a todo un estado a su mismo nivel. Es acabar con todos los valores. Es ponerse a la altura de un asesino.
La solución ideal, a mi modo de ver, es, justamente la que va a sufrir el menor de edad, una simple cadena perpetúa sin posibilidad de libertad condicional. Que se pase toda su vida a la sombra.
Pero ante esto hay muchas opiniones en contra: hay motivos económicos, hay motivos políticos, pero, en una sociedad dónde se le da al valor vida su máximo significado, no es de recibo actuar de la misma manera. Y mucho menos, hacer un circo de tal circunstancia. Tengo entendido que los familiares de los muertos iban a acudir a macabro espectáculo, cual familia va de picnic a un prado verde... Pronto vendrán las películas, y más pronto aún las entrevistas, los libros,...
A nivel español, recuerdo la polémica con el etarra De Juana Txaos. Pese a las presiones políticas, sociales y de todo tipo sufridas, aquí si que tuvo su valor el derecho vida, mantenido hasta la última consecuencia por el gobierno español. Cualquier "personaje" debe vivir, no por respeto a ellos, que, en todos los casos, no se lo merecen, sino por darles una verdadera lección, el hecho de que por encima de todo, siempre hay alguien más. Algo que nunca lograrán comprender pero de lo que debemos estar muy orgullosos...

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